Educación musical: disciplina de segundo orden en el currículum chileno. ¿Por qué es importante integrarla más?
~ Introducción
La sociedad chilena ha sido testigo de una serie de cambios y
modificaciones en el currículum escolar conforme surgen nuevas y diferentes
necesidades al interior de las mismas sociedades. Los enfoques, planes y
programas educativos han sufrido transformaciones evidentes acordes con las
propuestas que emanan de las nuevas investigaciones y evaluaciones en materias
de educación. Las consecuencias que han traído dichas modificaciones son de
diversa índole y probablemente, no todas sean tan beneficiosas como parecen en
primera instancia. Ejemplo de esto último es la situación actual de la
Educación Artística al interior del currículum chileno; especialmente, el que
más preocupa para efectos de este escrito: el caso de la Educación Musical.
La narrativa siguiente busca analizar este déficit de música al interior
de las escuelas y explicitar la multiplicidad de oportunidades de desarrollo
que permite la integración de la música en contextos escolares. ¿Es importante
revalorizar esta disciplina y movilizarla del lugar actual que ocupa en el
currículum? Se espera responder a esta interrogante a continuación.
~ Desarrollo
¿Está integrada la música en los procesos de enseñanza-aprendizaje de
los niños y jóvenes? ¿Se fomenta en las escuelas el desarrollo motriz,
cognitivo, social y afectivo a través de la música? ¿Cuántas horas por semana
el niño tiene la oportunidad de escuchar y oír música acompañado de un profesor
que lo guíe? A simple vista, el panorama para la música al interior de las
escuelas, parece no ser alentador. El Plan de Estudios de NB1 considera 8 y 6
horas semanales de Lenguaje y Matemáticas respectivamente, mientras que para la
Educación Artística sólo se contemplan 3 (Mineduc, 2012). Cuantitativamente, se
presenta un déficit en las disciplinas que no son evaluadas de manera
estandarizada y un énfasis en aquellas que sí lo son. La evaluación parece ser
una buena razón para no aumentar las horas de las disciplinas artísticas en el
currículum escolar. Sin embargo, ¿existen razones para integrar con más fuerza
la música en los procesos de enseñanza-aprendizaje?
Casas (2001) establece que “los distintos aprendizajes y la forma de
acceder al conocimiento, así como los planos cognitivo, afectivo y psicomotor
pueden verse favorecidos al iniciarse de manera temprana en el aprendizaje de
la música” (p. 1), considerando este planteamiento, la enseñanza de la
educación musical debiese poseer un rol importante dentro de la formación de
los estudiantes. En este sentido, dentro del actual currículum nacional, se
establece que “la educación básica es el nivel educacional que se orienta hacia
la formación integral de los alumnos, en sus dimensiones física, afectiva,
cognitiva, social, cultural, moral y espiritual“ (Bases Curriculares, 2012).
Dentro de los programas vigentes en Educación Artística, para NB1 y NB2
se trabaja el Contenido Mínimo Obligatorio de Expresión Musical, donde se
espera que los alumnos se expresen mediante la voz, canto, cuerpo e
instrumentos (para NB1 de percusión y para NB2 se agregan los de viento), lo
que permite el desarrollo de múltiples capacidades. Una de estas, se relaciona
con el desarrollo de habilidades motrices destacándose que es posible la
inclusión de instrumentos en la enseñanza y los aportes de los métodos Orff,
Kodály y Dalcroze, para lograr el cumplimiento de este contenido mínimo.
Por otro lado, existen numerosas investigaciones que avalan
la importancia del desarrollo de habilidades relacionadas con la música,
como los realizados por Gardner. En sus estudios sobre las inteligencias
múltiples, propone que “la inteligencia musical influye más que las otras
inteligencias en el desarrollo emocional, espiritual y cultural, pues la música
estructura la forma de pensar y trabajar y ayuda a la persona en el aprendizaje
de matemáticas, lenguaje y habilidades especiales” (Pascual, 2002, p.28), por
lo tanto, ¿cuál es el real motivo de menospreciar esta disciplina, considerando
que puede contribuir al aprendizaje de otros sectores? Para muchos autores,
este hecho es inexplicable.
Por ejemplo, Garretson (1980) señala que cuando el profesor es capaz de
“comprender la utilidad de la música en la educación infantil (...) cuenta con
un fundamento para crear objetivos, necesarios en la enseñanza eficaz” (p. 1)
Considerando esta aseveración, es posible inferir que la ausencia de música en
las escuelas se deba a que no todos los profesores están conscientes de sus
beneficios y de los logros en diversas áreas que pueden lograr si acompañan los
procesos de enseñanza-aprendizaje con la música.
En apoyo de lo anterior, Dalcroze (s/f) manifiesta que “es importante
que la educación haga marchar juntos el desarrollo intelectual y el desarrollo
físico, y me parece que la rítmica debe tener, en este sentido, una buena
influencia. Mi convencimiento es que la educación por y para el ritmo es capaz
de despertar el sentido artístico de todos los que se someten a ella” (citado
en Pascual, 2002, p. 100) Tal como se explicita, la música puede despertar y
desarrollar habilidades y competencias de los niños y de los profesores porque
“la música es un ramo activo, que consiste en actividades de composición,
interpretación y audición, para todos los niños, para todos los profesores y
entretenidas” (Mills, 1997, p. 3) La propuesta de Mills (1997) es desafiante,
puesto que se relaciona con que sea el profesor básico quien realice las clases
de Música de manera de integrar todas las disciplinas con mayor sentido y
significancia para los niños. Si bien, esta postura es debatible, la autora
asevera un hecho que es menos cuestionable: la música es para todos los niños y
para todos los profesores.
Casas (2001) apoya la visión de Mills (1997) señalando que “todos los
niños, en condiciones normales, tienen la opción de iniciarse en el mundo de la
música. No es necesario ser un Mozart para disfrutar de todos los beneficios de
la música” (p. 11). Por tanto, está en manos de la escuela y de los docentes
ofrecer oportunidades de acceso a la música, a su disfrute, goce y expresión.
El mismo autor (Casas, 2001) enfatiza en la cercana relación entre la música y
competencias intelectuales, agregando que entre más temprano se establece un
contacto serio con la música, mayor oportunidad se tiene de que a través de su
práctica se fortalezcan otras dimensiones del ser humano. Una buena orientación
en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la música contribuye a mejorar: la
escucha, la concentración, la expresión, la autoestima, el respeto, la
disciplina, la socialización, la responsabilidad, entre otros.
Por tanto, son numerosos los autores que hacen hincapié en la
importancia de la música en los contextos escolares, explicitando que favorecen
ámbitos que, a simple vista, no se ven desarrollados. Es probable que los
profesores no consideran la disciplina porque desconocen las virtudes de la
música. Se espera que este pequeño escrito sea de utilidad para expandir las
bondades de la disciplina y se visualice el impacto positivo en diferentes
ámbitos del desarrollo del niño y de la persona.
~ Conclusión
Considerando lo anterior, podemos decir que existen numerosos argumentos
que nos permiten plantear que la música contribuye al desarrollo integral de
los alumnos, en su aspecto físico, intelectual, emocional y social. El tema es
pensar en qué medidas se pueden tomar para solucionar esta situación. La
realidad escolar nacional deja bastante que desear, ya que pese a que en los
mismos programas propuestos por el Ministerio de Educación se explicita la
importancia de esta disciplina, en las escuelas se siguen utilizando las horas
de este sector en repasos, en preparar a los estudiantes para SIMCE y en
diversas actividades ajenas a la disciplina, priorizando de esta manera los
sectores que son medidos en estas pruebas estandarizadas, en desmedro de todos
los beneficios que la música aporta a los educandos.
Por las razones planteadas anteriormente, es necesario que los docentes
tomen conciencia de la importancia de la realización de clases de esta
disciplina, puesto que desarrollarán múltiples habilidades que favorecerán al cumplimiento
del objetivo principal de la educación nacional: el desarrollo integral. Es de
suma relevancia agregar que la interdisciplinariedad es un requisito para
enfrentar los desafìos que contempla la sociedad del conocimiento, por lo que,
es deber de los docentes y directivos incentivar a los estudiantes para que
gocen y disfruten de la música en múltiples oportunidades, logrando sacar
provecho de manera adecuada a los diversos beneficios que la disciplina provee.
~ Bibliografía
Casas, M. (2001) ¿Por qué los niños deben aprender música? Colombia
Médica.
Garretson, R. (1980). La música en el plan de estudios de la escuela
moderna.
Mills, J. (1997). La Música en la enseñanza Básica. Editorial:
Andrés Bello
Ministerio de Educación. (2012). Planes y programas para la Educación
Básica.
Ministerio de Educación. (2012). Bases Curriculares.
Introducción.
Pascual, P. (2002). El niño, sujeto de la educación musical. En:
Didáctica de la música. Pearson Educación: Madrid, España.
Pascual, P. (2002). El método Dalcroze. En Didáctica de la
Música. Editorial Pearson: Madrid, España.